Comunicación en sociedad

  Desde que empezamos a formarnos académicamente nos han explicado el concepto de comunicación en asignaturas relacionadas con el lenguaje. La definición más concreta y universal sería que la comunicación es el intercambio de información entre un emisor y un receptor mediante un lenguaje común a ambos, a través de un canal y en un determinado contexto.



     Pero si en la comunicación siempre existen estos elementos… ¿por qué a veces falla? Hay muchas razones por las que la comunicación falla en nuestra vida diaria. De estas razones, las más evidentesson la poca claridad que hay en un mensaje, el olvido u omisión de partes relevantes del mismo, mensajes con contradicciones y el mal uso de la modulación, el tono o la entonación que se quiera utilizar. Aparte de estos, hay otros factores menos comunes que también podemos tener en cuenta como que el receptor se halle distraído en el momento de recibir la información o que el canal por el que queremos comunicarnos no sea el adecuado.
     En mi opinión, las razones más importantes por las que la comunicación falla son las cuatro mencionadas primeramente. Todas ellas tienen un denominador común: la falta de lectura. Mientras que en siglo XX, el 60% de la población era analfabeta y no tenía facilidades para aprender a leer, en el siglo XXI todas las personas tienen esas facilidades y, sin embargo, solo el 50% de esas personas tienen un hábito lector. No quiero abordar el porqué, porque no es un tema directamente relacionado con el tema abordado, pero adjunto un artículo que nos puede dar que pensar a todos:
  Sánchez, Javier. Los 100 libros obligatorios para los jóvenes. GQ. 10 Febrero 2016: http://m.revistagq.com/actualidad/cultura/articulos/los-100-libros-obligatorios-para-jovenes/23342

   La lectura nos nutre en todos los sentidos: desde ayudarnos a estimular nuestra imaginación despertando nuestra parte más emotiva, hasta ayudarnos, de la misma manera, a mejorar nuestra estructura gramatical llegando a crear unos argumentos totalmente racionales.

    La comunicación está ligada a la publicidad. La publicidad está repleta de publicitarios que generan un deseo a una audiencia determinada, exponiendo una serie de argumentos atractivos y convincentes sobre un producto que ellos están dispuestos a vender.
     Si esta comunicación resulta satisfactoria y los argumentos son totalmente atrayentes, el producto tendrá más probabilidades de venderse. Sin embargo, si esos mismos argumentos son deficientes y no se proyectan de la manera adecuada en el público al que se quiere llegar, la comunicación será nula y probablemente el producto no llegue a tener éxito.
     Hasta hace unos años daba igual qué argumentos utilizar para vender un producto, pues la renta económica del público al que estaban dirigidas las campañas publicitarias era más elevada. Todo cambió con la crisis financiera de 2008, la denominada Crisis de las hipotecas subprime.  El detonante de esta crisis, que llega hasta la actualidad, fue la desconfianza crediticia, siendo la alarma que pone la atención en las hipotecas basura en Europa desde verano del 2006 y se hace evidente al verano siguiente con esta crisis financiera de la que hemos hablado. 
    Esta situación marca un antes y un después en el mercado, ya que la renta económica de las personas disminuye significativamente con esta crisis. De la misma manera, los publicitarios tienen que empezar a crear unos argumentos realmente ingeniosos y atractivos si quieren vender los productos. Con otras palabras: la comunicación tiene que ser verdaderamente eficiente.

     Al igual que la publicidad, la música también está ligada íntimamente a la comunicación.
    La música es un lenguaje universal que está compuesto por símbolos y signos comunes para todo el mundo.
    Dejando un poco de lado este concepto tan sistemático, podemos decir que nos podemos comunicar con música. ¿Cómo? Sintiendo. De manera habitual, nuestro estado de ánimo se ve reflejado en la música. La comunicación es eficiente en música siempre que el emisor sienta lo que va a interpretar, mostrando sus sentimientos y sin tener miedo a ese tópico del “qué dirán”. No es fácil comunicar con música pero tampoco es imposible: simplemente tenemos que cerrar los ojos y empezar a sentir lo que nuestro corazón intenta decir cuando suena una bella melodía.




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