Magia pura

Le gustaba observar a la gente cuando paseaba por la calle. Solía jugar a adivinar la rutina de cada una de esas vidas con las que se cruzaba. ¿Qué aficiones tendrían? ¿Cuáles serían sus gustos musicales? Nunca juzgaba la apariencia, pero sus conjeturas partían de la misma. ¿Qué ropa llevaban? ¿Tenían compañía?

No sabía muy bien por qué, quizá porque era una persona sensible, pero tenía cierta debilidad por imaginar la forma de ser de cada desconocido con el que coincidía: contemplaba con detenimiento sus gestos; escuchaba con atención sus palabras, y más aún sus silencios.
Sonreía siempre que la pillaban desprevenida. Así era ella: pura magia, capaz de iluminar el mundo con su mirada. 

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