La publicidad y la imagen.

            Tal y como hemos dado en la asignatura de Teoría de la Publicidad, a lo largo de la Historia de la Publicidad, esta ha cambiado de manera significativa: mientras que en sus principios era de tipo referencial, posteriormente y en la actualidad, se utiliza la publicidad de la significación.
            La publicidad referencial se centra en el producto, haciendo referencia a las características del mismo. Pretende darlo a conocer, haciéndolo reconocible y preferible con respecto a otros. Este tipo de publicidad destaca por la gran importancia del texto, tanto en el mensaje escrito como en el verbal. Esta publicidad se sirve, especialmente, de la estrategia retórica, consistente en dar una argumentación de tipo narrativo sobre el producto, al igual que de utilizar la metáfora retórica.
            Por el contrario, con la llegada de la publicidad de la significación se crea la marca. En esta publicidad no existe una relación directa entre el producto y la marca, sino que se crea un significado reconocible que se asocie a ambos. Esto se consigue mediante la estrategia seductora, que no pretende informar, sino cautivar al espectador mediante la función fática. En este tipo de estrategia no existe hilo narrativo y, normalmente, se tiende a la inverosimilitud y a la confusión. En la publicidad de la significación hay un predominio importante de la imagen.

            La imagen en publicidad también ha cambiado en gran medida. Esto lo hemos podido comprobar en la asignatura de Comunicación, Educación y Sociedad en el Contexto Digital. En sus comienzos, esta estaba más centrada en dar a conocer el producto físico y, por lo tanto, sus características; pero según ha avanzado el tiempo, se ha ido convirtiendo en algo más complejo: la publicidad comienza a crear mundos idílicos. Dentro de esos mundos, los productos reciben una serie de rasgos que se sitúan muy lejos de la realidad.
            Este hecho genera en el espectador la creación de una falsa necesidad que, finalmente, se convierte en deseo. El problema en sí viene ligado a la compra del producto: una vez adquirido el mismo, muchas veces nos sentimos engañados debido a la insatisfacción que nos produce comprobar que las expectativas que teníamos no se corresponden con lo que finalmente nos ofrece ese producto al tenerlo ante nosotros.

            He aquí un par de ejemplos sobre la creación de mundos imaginarios, fantasiosos o idílicos que la publicidad genera con imágenes y secuencias:
            En este primer spot se nos muestra a la reconocida actriz Jennifer Lawrence sentada en una silla y utilizando un pintalabios de la marca Dior. La única frase que dice la actriz en todo el anuncio es “Don’t be shy”, que quiere decir: no seas tímida. Esto nos da una pista sobre lo que significa el anuncio. Si una mujer usa una barra de labios de la marca Dior se sentirá menos tímida y, por lo tanto, más segura, consiguiendo lo que se proponga.

            Este segundo spot tiene un significado más profundo que el primero. Para comenzar, está basado en una novela de George Orwell, titulada 1984. En esta, la sociedad está controlada por un gran hermano, sin tener libertad para nada.
            El anuncio nos muestra una sociedad como la que describe Orwell en su libro pero, en cambio, una mujer que desentona en su totalidad con el ambiente conseguido, aparece para liberar a los que son esclavos del gran hermano.
            Gracias a este anuncio, Apple consigue diferenciarse de otras marcas, comenzando de esta manera su despegue como marca distinguida.
           
               Una vez detallados estos aspectos podríamos formularnos la siguiente pregunta:
¿ES LA PUBLICIDAD ENGAÑOSA?

            Desde mi punto de vista, y no porque esté estudiando el grado de Publicidad y Relaciones Públicas, la publicidad no es un sistema engañoso. Creo esto porque en el momento en el que una persona se expone a la publicidad en cualquier tipo de medio sabe que los publicistas le van a intentar vender productos, experiencias o emociones a través de los diferentes medios en los que se emita el anuncio. En cambio, sí creo que una persona es más o menos susceptible a los efectos de los anuncios. Esto puede ser debido a su personalidad o a los valores que tenga.

            A su vez, dentro de los diferentes anuncios existen diferentes imágenes ocultas que de manera inconsciente nuestro cerebro capta, creando en nosotros una serie de actitudes que no sabemos por qué se generan. 




           Esto nos llevaría a formar ciudadanos más conscientes de sus consumos, más responsables y más prevenidos ante cualquier tipo de comunicación inadvertida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lejanía

Tiempo

Porque, a veces, equivocarse es el camino.