Noviembre
Llueve. Pequeñas lágrimas caen de los tejados. Cortinas de agua se ven en la lejanía; una lejanía en la que predomina el frío, esperando a ser coloreada de nuevo. Grises desiguales que iluminan la vida de ciudades de todo el mundo. Muchos sentimientos acumulados sin necesidad de ser explicados: desde la melancolía más remota hasta la ilusión más profunda. Personas que van y vienen. Vidas ajenas, importantes solo cuando acontece una desgracia. Ruido producido por tormentas que cada vez se hacen más grandes. Una muchedumbre que pasa rápido por las calles por miedo a mojarse y que no salta en los charcos por el qué dirán. Despiertas. Abres un ojo. Después el otro. Y llueve. Te asomas al balcón y observas cómo una aglomeración de personas a la que realmente no perteneces huye despavorida de la lluvia. Coges el pa...