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Magia pura

Le gustaba observar a la gente cuando paseaba por la calle. Solía jugar a adivinar la rutina de cada una de esas vidas con las que se cruzaba. ¿Qué aficiones tendrían? ¿Cuáles serían sus gustos musicales? Nunca juzgaba la apariencia, pero sus conjeturas partían de la misma. ¿Qué ropa llevaban? ¿Tenían compañía? No sabía muy bien por qué, quizá porque era una persona sensible, pero tenía cierta debilidad por imaginar la forma de ser de cada desconocido con el que coincidía: contemplaba con detenimiento sus gestos; escuchaba con atención sus palabras, y más aún sus silencios. Sonreía siempre que la pillaban desprevenida. Así era ella: pura magia, capaz de iluminar el mundo con su mirada. 

Metáfora

Sus curvas parecen el inicio de una sinuosa carretera, maltratadas injustamente por la raza humana, pero sugerentes gracias a su propia naturaleza. A medida que las recorres, irás conociendo las coordenadas de sus accidentes más graves. En los días lluviosos aparecen los fantasmas de su remoto pasado. Cuando sale el sol, te permite ser testigo de sus lugares más recónditos. Y solo cuando te sepas de memoria sus puntos cardinales... Solo entonces tendrás el derecho a descubrir sus secretos mejor guardados. Sus curvas parecen el fin de una sinuosa carretera, maltratadas injustamente por la raza humana y distantes por propia naturaleza.

Diversión -2-

Hacía tiempo que nadie lo visitaba. Por eso, le sorprendió ver a ese chico que dormía tan profundamente, encogido en el suelo. Se acercó a su encuentro con todo el sigilo que sus grandes proporciones le permitieron y lo observó con detenimiento. Comenzó a ponerse nervioso: quería empezar a jugar ya con él. Sin embargo, cuando el chico despertó, su respuesta fue contraria a la que esperaba: se asustó de sus enormes dimensiones. Se asustó del pelo que recubría todos los rincones de su cuerpo. Se asustó de sus facetas deformes. Y también... se asustó de su sonrisa torcida, por la que asomaban sus tres colmillos inferiores.  Se levantó apavorado y comenzó una persecución por un oscuro pasillo, que se estrechaba a cada paso que daban. El chico estaba asustado y él solo quería que se divirtieran juntos. De repente, y debido al cansancio, el chico tropezó y cayó sobre su propio cuerpo. Él se agachó para poder mecerlo entre sus brazos, pero este ya se encontraba muy lejos de aquel...

Agonía -1-

Miró hacia atrás: el pasillo se hacía cada vez más estrecho y la oscuridad devoraba todo lo que encontraba a su paso. Desconocía cuánto tiempo llevaba corriendo, pero de lo que estaba seguro era de que el miedo se estaba apoderando de él. Un agonizante sollozo se escuchaba a escasos metros de su posición, y el cansancio comenzaba a hacerse dueño de su propio cuerpo.  No sabía si eran sus extremidades las que iban pereciendo a cada paso que daba o si era el aterrador grito el que ganaba velocidad por segundos. Lo que era evidente es que ambos se encontraban cada vez más cerca. Su respiración se agitó, y cayó al suelo, perdiendo, definitivamente, el control de su cuerpo. Todo quedó en silencio. Solo podía escuchar un pequeño hálito detrás de él. Quiso girar su mirada para conocer aquello de lo que había estado huyendo durante aquellos minutos, pero, de repente... despertó.  Todavía con cierto pánico, se levantó de la cama para empezar su rutina. Daba comienzo un nue...

Lejanía

No pudo evitar echar la vista atrás cuando escuchó aquella canción de los  años 80 . Sonrió y se adentró, casi sin querer, en el mundo de los recuerdos : ese mundo que él consideraba tan fascinante. Cerró sus ojos y, de un momento a otro, se vio tomando el sol en la playa. ¡ Qué bien  cuando aquella increíble chica paró en frente de su hamaca para preguntarle la hora! El recuerdo se esfumó tan rápido como los veranos y, de pronto, se encontró bajo la tormenta , en algún lugar recóndito de Madrid . La mano de una mujer anciana se posó con suavidad en su hombro y lo que antes parecían carreteras infinitas , ahora se había convertido en un camino con principio y final. Su mente voló de nuevo, aunque quizá no a un lugar tan lejano como su infancia: algo casi tan pequeño como la palma de su mano le agarró el pulgar. ¡ Qué electricidad  cuando vino al mundo su pequeña gran revolución ! Pasaron los días e incluso los años, y ese ridículo ascenso, que al principio...

Apariencia

Miles de ojos expectantes enfocan hacia ella... y ella lo sabe. Camina por la calle, sabiendo que es observada. Baila en cada pista de baile, captando toda la atención. Comparte cada comida que hace, generando un gran interés. Compra ropa nueva, aunque solo la utilice con el fin de obtener más likes . Llora en silencio, creyendo que nadie la escuchará; que nadie la entenderá. Intenta volver a sonreír mientras todos la miran. Y a escondidas del mundo, vuelve a llorar, sintiéndose, cada día más sola. Al mismo tiempo, detrás de cada dispositivo móvil, miles de ojos expectantes enfocan hacia ella...

Olvido

Acurrucado en el sillón, las lágrimas resbalaban por sus mejillas. Ya nada volvería a ser como antes: no sabía qué le estaba ocurriendo. Solo sabía que no se encontraba a sí mismo. Muy lejos de aquel momento, en sus pensamientos, recordaba su infancia, jugando con su primo en aquel mismo sofá. No pudo evitar sonreír cuando recordó a su madre y a su tía regañándolos al unísono. De pronto, la adolescencia irrumpió en su memoria y cayó sobre él como un jarro de agua fría. Solía revivir aquella etapa como la peor de su vida: trabajaba día y noche, sustituyendo a su padre enfermo. No tenía tiempo para nada, y menos para él. Todo cambió cuando la conoció a ella. A la persona que trastocaría su vida; la mujer que siempre estaría junto a él. Guardaba una gran cantidad de momentos que vivieron los dos juntos. Momentos que, con el paso del tiempo, se habían difuminado, dando paso al olvido. Se tapó la cara y las lágrimas se convirtieron en gotas de lluvia que caían directas al mar de ...